Santuario El Cañi

524 hectáreas
Adquirido en 1989
Región de la Araucanía, Chile

El Santuario El Cañi, en la Región de la Araucanía, es de tamaño modesto con sus 524 hectáreas. Sin embargo, es un ejemplo excepcional de bosque primario de araucarias, y es también una de las primeras áreas protegidas en Chile, financiadas por privados. La Fundación Lahuén fue creada en 1989 para adquirir las primeras propiedades que iban a formar El Cañi; con posterioridad, Conservation Land Trust colaboró para extender la reserva.

 
 
 

Un grupo de filántropos de tierras silvestres, que incluían a Alan Weeden, entonces presidente de la Weeden Foundation, a Yvon Chouinard, fundador de la empresa de indumentaria deportiva Patagonia Inc., y Doug Tompkins, fueron invitados por Ancient Forest International para sumarse a los conservacionistas chilenos (y miembros del directorio de Fundación Lahuén) Adriana Hoffmann, Manfred Max-Neef, Sergio Vergara, Nicole Mintz y otros, para comprar y proteger de manera formal este remanente de bosque nativo. Otros donantes en Chile y en los Estados Unidos también hicieron su aporte, y el Santuario El Cañi luego se convirtió en un pionero proyecto de educación en bosque nativo en Chile.

El Santuario El Cañi está ubicado a 21 kilómetros aproximados de la turística ciudad de Pucón; en el límite norte de la extensión del bosque templado lluvioso de Sudamérica, asentado en las zonas más altas de un activo paisaje volcánico. Cañi, que en mapuzugún, lengua del pueblo mapuche, significa “la visión que transforma”, es una verde caldera colapsada, circundada de torres de roca, salpicada de lagunas, y cubierta en su interior con bosques primarios de tipo “catedral”, que albergan varias especies de animales y plantas poco frecuentes. La araucaria es una especie relicta o primitiva; una reserva conífera en un hemisferio donde los bosques ya hace tiempo evolucionaron hacia especies de hoja ancha. Junto con el gingko biloba, se piensa que la araucaria es la especie arbórea con el linaje genético más antiguo en el planeta. Este maravilloso árbol de los tiempos jurásicos, que ha sobrevivido casi inalterado por unos 250 millones de años, sigue viviendo en El Cañi, que provee un entorno inspirador para la educación ambiental.