Parque Nacional Corcovado

293.986 hectáreas
Tierras privadas adquiridas en 1994, donado para parque nacional en 2005
Región de los Lagos, Chile

En 1994, Conservation Land Trust, junto con el filántropo estadounidense Peter Buckley, compró 84.200 hectáreas aproximadas en la costa de Chile, al sur de Chaitén. Estas tierras habían estado en manos de una empresa europea cuyo principal propietario, un empresario italiano, las tenía destinadas para una enorme explotación maderera. Este esquema mal concebido al final fracasó y el paisaje se mantuvo en estado casi prístino. A inicios del siglo veinte una pequeña área a lo largo de la costa sufrió explotación forestal, pero el bosque se recuperó bien y la propiedad contenía las formaciones más extensas de ciprés de las Güaitecas de Chile. En 1997 se agregaron otras 499 hectáreas a lo que ya se tenía en el área del Corcovado.

 
 
 

El terreno del Corcovado presentaba una increíble oportunidad para la conservación. Rodeado de una vasta área de tierras fiscales, en su mayor parte terreno montañoso, se encontraba bajo la jurisdicción de las Fuerzas Armadas de Chile, y en estado natural. En el corazón se encuentra el volcán Corcovado, una de las montañas más distintivas de Chile. En 2002, a través de un intermediario, Doug Tompkins inició conversaciones con el entonces presidente Ricardo Lagos para hacer una propuesta: si las tierras en manos de particulares que rodean al volcán Corcovado fueran entregadas al Estado, ¿cedería el gobierno las tierras fiscales contiguas para crear un nuevo parque nacional? La propiedad en cuestión no tenía importancia militar vital, y tanto el presidente Ricardo Lagos, como el general de Ejército Juan Emilio Cheyre, el comandante en jefe del Ejército en ese entonces, apoyaron la idea.

 
 
 

El Parque Nacional Corcovado, el sexto más grande de Chile, fue formalmente declarado como tal por el presidente Lagos en enero de 2005. Este gran parque silvestre expansivo existe en gran medida gracias a su determinación. El Parque Corcovado cubre una superficie de 290.400 hectáreas aproximadas, y contiene más de ochenta lagos, muchos de ellos rodeados por bosques antiguos, donde los pumas se asoman desde las sombras. Los estuarios salobres en que los ríos Corcovado y Tic Toc se vierten y funden en la bahía de Corcovado son un hábitat excepcional de vida silvestre. Las playas están cubiertas por inmensas colonias de aves playeras. Los pingüinos brincan entre las rocas. Hay mamíferos marinos, entre los que se cuentan focas y lobos marinos, que viven a sus anchas en la bahía, la que resultó ser un criadero natural de importancia vital para las ballenas azules, los animales más grandes de la Tierra. Garantizando la continuidad de la protección de la vida silvestre desde el fondo del mar hasta las cumbres de las montañas, el año 2014 esta área costera se transformó en una de las primeras áreas protegidas cuando el Parque Marino Tic-Toc fue creado por el entonces presidente Sebastián Piñera. Este éxito llegó luego de más de una década de gestiones por parte de Carlos Cuevas, la Fundación Melimoyu y otros conservacionistas chilenos.