Conflictos

La Historia del Parque Nacional "Kenai Fjords" (Fiordos Kenai), Alaska

Por Bill Sherwonit
Escritor de Anchorage, Alaska; autor de varios libros sobre Alaska

La Cámara de Comercio de Seward, Alaska, orgullosa proclama a este pueblo costero, ubicado 125 millas al sur de Anchorage, como "la entrada al Parque Nacional Kenai Fjords", y la población manifiesta su orgullo por el parque cada vez que se habla del tema. De hecho, esta comunidad de 4.000 habitantes ahora apoya totalmente al parque Kenai Fjords, por lo que es difícil imaginar que los residentes de Seward alguna vez estuvieron unidos en oposición a las adyacentes 607.000 acres de parque, que se extienden a lo largo del limite sur de la península Kenai.

El cambio en las actitudes locales, junto con el rol fundamental del parque nacional en la transición de Seward, desde una economía basada en la extracción de recursos hacia una dependiente del turismo, hacen de esta una de las grandes historias exitosas el Servicio de Parques Nacionales.

Muchos de los que hoy expresan su orgullo por Kenai Fjords, son los que alguna vez estuvieron entre sus más firmes opositores. Pam Oldow es una. En la década del 70, ella y otros miembros del Concejo de la Ciudad de Seward y de la Asamblea de Distrito de la Península Kenai, aprobaron una resolución oponiéndose al parque propuesto. Pero los 30 años transcurridos han cambiado su perspectiva.

"Oh, es una gran cosa, una de las mejores cosas que le han pasado a Seward", dice Oldow. Cuando se le preguntó porque inicialmente estaba en contra del parque, ella admitió, "Es difícil decir exactamente porque. Yo pienso que más que nada, fue el miedo a lo desconocido, miedo a que el parque de algún modo perjudicara a Seward"

Darryl Schaefemeyer no tuvo problemas en revocar las razones de su oposición. Residente de Seward por más de 50 años, Schaefemeyer es un ex administrador de la ciudad, que ahora dirige el Centro de Vida Marina de Alaska. A mediados de los 70, trabajó en un plan para establecer un área de recreación nacional cerca de Seward, en parte, para incrementar el desarrollo de oportunidades; pero un parque parecía mucho más restringido. Como todos los habitantes de Alaska, Shaefemeyer se preocupó porque el Servicio de Parques Nacionales cuidara tierras locales, denegando el acceso y haciendo vacilar las oportunidades económicas.

"Usted tiene que entender ", dice Schefemeyer, "la economía de Seward fue terrible en la década del 70. Nosotros estábamos aun sufriendo los daños económicos del terremoto del 64, la desocupación era de más del 30% en invierno, y el pueblo tenía una recaudación impositiva muy baja. Nos preocupaba que el parque pudiera dañar la economía aún más".

Bey Dunham, residente de Seward por 58 años y editor fundador del diario semanal de Seward, "The Phoenix Log", añade que una larga historia de desconfianza contribuyó a la oposición local. "Muchos antiguos residentes, incluyendo miembros de mi familia, estuvieron involucrados en la explotación minera", dice Dunham. "Años antes, el Servicio Forestal había ido y había destruido o quemado las viejas minas, todas en la península de Kenai (dentro del Bosque Nacional de Chugah). La gente temía que el Servicio de Parques quisiera terminar el trabajo y destruyera lo que había quedado de la herencia de las minas. Era natural que hubiera mucho resentimiento".

Dos cosas cambiaron la actitud local: el personal del Servicio de Parques asignado a Kenai Fjords se integró al vecindario, y el parque ayudo a establecer una nueva y próspera industria que ubico a Seward en el mapa turístico.

Oldow, Schaefemeyer y otros, señalan a Dave Moore como la persona responsable del cambio en las actitudes locales. El primer superintendente de Kenai Fjords sabia que mucha gente se negaba al nuevo parque; pero eligió apoyar a su nueva comunidad en vez de estar a la defensiva. Él y su familia se convirtieron en miembros activos de una iglesia local, alentaban al equipo de basketball del secundario y se unieron a varias organizaciones de la comunidad. Moore también fue lo suficientemente listo, como para poner la oficina principal del parque en el pueblo, reconociendo que esto podría atraer a la gente en Seward. El personal del parque siguió las directivas de Moore: ellos participaron del desfile de Seward del 4 de julio, y se establecieron como residentes con plena participación.

Para 1974, Moore se había ganado el respeto y admiración de la comunidad, y los beneficios económicos del parque para Seward eran obvios. En consecuencia, cuando Moore la preguntó a un par de empresarios locales si la ciudad podría anular la resolución que se oponía al parque, el Concejo de la Ciudad y la Asamblea de Distrito fueron aún más lejos: los miembros aprobaron una nueva resolución dándole la bienvenida al parque Kenai fjords y al Servicio de Parques a Sweard.

El legado iniciado por Moore fue seguido por la Superintendente Anne Castellina, quien llegó a Seward en febrero de 1988 y permaneció allí por 16 años. Al igual que Moore, Castellina rápidamente se involucró con la comunidad y alentó al personal a su cargo a hacer lo mismo, y ella también fue apoyada por el pueblo. "Pasar a ser parte de las cosas parecía natural, me sentí como si hubiera llegado a casa", explica Castellina. "Una de las cosas que nosotros (en el Servicio de Parques) no hemos hecho muy bien, es reconocer que mientras estamos involucrados en el manejo de las tierras del parque, también somos parte de una comunidad humana. Necesitamos participar de eso también."

Castellina admite haber tenido la fortuna de heredar un parque sin problemas ligados a la subsistencia de pobladores y a los accesos motorizados; hecho que facilitó la aceptación de los empleados del parque. También ayudó el hecho de que en el momento en que Castellina llegó a escena, el parque le había dado a Seward un nuevo status como la puerta principal de Kenai Fjords, y la gente local había aprendido que los parques son un gran negocio. Pero lo mejor aún estaba por venir.

Un artículo del New York Times acerca del parque y de Seward, indujo el crecimiento del turismo, y un acometedor fondo estatal para publicidad también condujo a incrementar la atención sobre el área.

Los números dicen mucho de la historia. 1982 fue el primer año que semejantes estadísticas fueron logradas, 16.000 personas visitaron Kenai fjords. En 1986, el último año de Moore, las visitas recreativas se incrementaron a 54.000, y se elevaron a 100.000 para el año 1991. Las visitas continuaron con su precipitado ascenso, incrementándose a más de 200.000 en 1994 y a 300.000 en 1997. Los números han decrecido levemente desde aquel pico, pero Kenai fjords sigue siendo uno de los parques más populares de Alaska. Un parámetro aún mejor de la influencia del parque en el crecimiento de la economía de Seward, es la industria de los tours sustentados en la vida silvestre costera. Años antes de la fundación del parque, sólo Palm Oldow y su esposo Don, llevaban curiosos de la vida salvaje al océano. En el transcurso de una temporada ellos podían transportar a unas pocas centenas de personas en su pequeño bote. Actualmente, las tres compañías que operan los tours costeros y los lodges asociados, obtienen más de $ 10 millones en beneficios. Transportando alrededor de 70.000 pasajeros en cruceros que recorren los fiordos, por los que el parque recibe su nombre.

En el 2001, un estudio a cargo de la universidad de Alaska- el Instituto de Investigación Social y Económica de Anchorage (ISER) - reveló que "la mayor parte del crecimiento económico, particularmente desde 1990, fue conducida por la industria del turismo" y "el Parque Nacional Kenai fjords, junto con la pesca recreativa, es ampliamente reconocido como el principal responsable de gran parte de ese crecimiento... El status del parque nacional ha elevado también el perfil de Seward como destino de visitantes del país y del mundo".

No hay estadísticas disponibles del impacto económico causado por el parque en sus primeros años, pero usando los números del Servicio de Parques, el reporte del ISER estima que los visitantes gastaron alrededor de $ 6 millones durante las visitas al área de Seward en 1990. En el año 2001, el Servicio del Parque estimo que los turistas habían gastado más del doble: $ 15,7 millones, con un adicional de $6 millones en beneficios secundarios. Desde 1980 y hacia finales de la década de los 90, la oferta de empleo relacionada con el turismo creció- en gran medida gracias a Kenai fjords- en un promedio del 5.9 % anual, comparado con solo el 2.1% para el resto de la economía.

Jim Stratton, director regional de la oficina NPCA de Alaska, cree que la historia del éxito de la economía de Seward puede ser una herramienta crítica para promover la importancia de asegurar que los parques nacionales reciban el personal y el dinero que necesitan.

"Necesitamos conseguir negocios y líderes políticos que se involucren con nuestros esfuerzos para fundar y mantener parques", dice Stratton. "Una forma de involucrarlos es demostrándoles la importancia de los parques en las economías locales". Actualmente, Kenai Fjords es el centro de la industria turística de Seward, la llave de su economía saludable. Aún aquellos que se oponían al parque, ahora describen Kenai fjords como el principal motor de la economía de Seward y una valorada parte de la comunidad local.


Foto tomada de Kenai Fjords National Park's photostream