Conflictos

La Génesis de los Sistemas de Areas Naturales Protegidas

Aunque la historia de la conservación de la naturaleza encuentra intenciones aisladas en tiempos tan remotos como la edad media, la primera normativa legal conocida surge en el año 1861, con un decreto que crea la primera reserva natural conocida: el Bosque de Fontainebleau, en Francia, con una superficie de apenas 624 hectáreas.

Concibiendo la necesidad de conservación de grandes superficies, en 1872, Estados Unidos crea el primer parque nacional del mundo: el Parque Nacional Yellowstone "como parque público de recreación para beneficio y placer del pueblo". Con esta declaración quedó plasmado un nuevo concepto que conjuga la conservación de muestras representativas de los sistemas naturales lo más prístinos posible, con el goce y beneficio humano.

En Argentina, el actual Sistema de Áreas Naturales Protegidas encontró su impulso inicial en el esfuerzo individual del explorador, científico, estadista y filántropo, Francisco Moreno (1852-1919), quién encantado con los paisajes de la región andinopatagónica, vislumbró la necesidad de conservar estas tierras de estepas y montañas para sus generaciones futuras; es decir, nosotros.

Así, en 1903 manifestó su intención de donar al Estado argentino las tierras ubicadas "en el límite de los territorios de Neuquén y Río Negro, en el extremo oeste del Lago Nahuel Huapi con el fin de que sea conservada como parque público nacional"; sentando las bases de lo que en el año 1922, sería la primer área natural protegida de Argentina: el Parque Nacional del Sur (ahora conocido como Parque Nacional Nahuel Huapi).

Motivada en aquella primera donación particular, en la actualidad Argentina cuenta con aproximadamente el 5% de sus tierras declaradas áreas naturales protegidas nacionales, provinciales, municipales o privadas, pero sigue siendo una necesidad prioritaria extender y consolidar su sistema de áreas protegidas, para que algún día el país se aproxime al ideal de conservar un porcentaje representativo de la totalidad de sus unidades biogeográficas.

Gracias a la voluntad y perseverancia de aquellos pioneros que contra viento y marea lograron instalar la necesidad de conservar los paisajes y ecosistemas argentinos, nuestra generación puede disfrutar de las potencialidades y prístina belleza de las selvas de montaña del noroeste argentino, de la inmensidad de las estepas y bosques patagónicos y de la imponencia de las Cataratas del Iguazú y la selva que la envuelve, entre tantos otros sistemas naturales que, de no haber sido por ellos, quizás ya hubieran desaparecido de la faz de la tierra.

Sin aquellos precursores, hoy habitaríamos un mundo despojado de muchas de las maravillas naturales que, mas allá de sus valores ecológicos y económicos, indiscutiblemente enriquecen estética y espiritualmente nuestra existencia... Sin la labor de los que hoy dedican tiempo, esfuerzo y recursos en conservar la belleza y riquezas naturales del planeta, sean estos públicos o privados, las generaciones futuras estarán obligadas a sobrevivir en un mundo económica, estética y ecológicamente estéril.


Los Conflictos

La mayoría de las áreas naturales protegidas del planeta, hoy socialmente aceptadas y valoradas, poseen historias comunes signadas por los conflictos sociales generados por su creación e implementación... Todos coincidimos en la necesidad de conservar nuestros ecosistemas, paisajes y recursos naturales... pero para quienes un área protegida implica la regulación de sus actividades productivas, la perspectiva cambia provocando serias disputas...

Experiencia Mundial en la Creación de Areas de Conservación
por Douglas Tompkins

La Historia del Parque Nacional "Kenai Fjords" (Fiordos Kenai), Alaska
por Bill Sherwonit

Intereses Locales e Historia de la Conservación
por George Wuerthner

La Eterna Dialéctica entre el Atropello y la Impericia: Algunos pensamientos sobre la conservación de la naturaleza, el Estado y las limitaciones del consenso
por Adrian Monjeau, Parks Watch Cono Sur